Cien años después, París vuelve a albergar unos Juegos Olímpicos, los terceros de su historia (1900, 1924 y 2024), que rendirán homenaje al patrimonio francés, su historia, su gastronomía y su cultura con el deporte como hilo conductor.
El turismo deportivo ha ganado gran relevancia en los últimos años, impulsado por la globalización, el aumento de la movilidad y la popularidad de los grandes eventos deportivos. Este tipo de turismo, que se ha consolidado como una importante fuente de ingresos para muchas ciudades y países alrededor del mundo, representa alrededor del 10% del turismo mundial y genera más de 700.000 millones de dólares anuales.
París ha registrado un incremento del 62% en las reservas para este verano
Los megaeventos deportivos como los Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo pueden actuar como catalizadores del desarrollo turístico si se aprovechan adecuadamente en términos de creación de marca del destino, desarrollo de infraestructuras y otras ventajas económicas y sociales.
“Este tipo de turismo aporta muchos beneficios a escala local ya que acentúa la creación de empleos permanentes y temporales en diversos sectores y la mejora de infraestructuras mediante la construcción de estadios, la modernización de sistemas de transporte o la renovación urbana”, según explica Kelly Cuesta, profesora de Marketing Deportivo de la Universidad Europea.
La cita olímpica tendrá lugar del 26 de julio al 11 de agosto y será bastante particular porque llevará las disciplinas deportivas a lugares icónicos como a los pies de la Torre Eiffel (voley playa), al Grand Palais (esgrima y taekwondo), a la explanada de los Inválidos (tiro con arco), la Plaza de la Concordia (skate, breakdance, BMX y baloncesto 3×3), las inmediaciones del Palacio de Versalles (hípica y pentatlón moderno) o el Sena, que acogerá la prueba de aguas abiertas, la natación en el triatlón (entre la Torre Eiffel y los Inválidos) y la ceremonia de apertura de los Juegos.
Una inauguración inédita
Por primera vez en la historia, la inauguración se hará fuera de un estadio olímpico. El río Sena será el escenario que acogerá el inicio oficial del evento. Los cerca de 10.500 deportistas, en vez de desfilar por la pista, recorrerán en 160 barcos las aguas del río ante la mirada de unos 300.000 espectadores.
El desfile comenzará en el puente de Austerlitz, en el este de París, y recorrerá seis kilómetros del río hasta terminar frente a la torre Eiffel.
Luego, se dará paso a la parte artística. Será abierta al público, pero con venta de entradas para zonas determinadas.
32 deportes y 48 disciplinas deportivas tendrán lugar en 39 sedes repartidas en 16 ciudades de Francia metropolitana y una colectividad de ultramar.
El surf se celebrará en Teahupo’o, un arrecife de Tahití, en la Polinesia Francesa. Será la prueba que se dispute más lejos de una sede olímpica: está a más de 15.700 kilómetros de París.
Juegos equilibrados
El programa olímpico avanza hacia la igualdad plena. Por primera vez, habrá un 50% de deportistas masculinos y el otro 50% será femenino. Sobre el total de 329 pruebas, 157 son masculinas y 152 femeninas. Además, aumentan los eventos mixtos que llegan hasta los 20.
Una ciudad cargada de cultura olímpica
En esta edición, los aficionados tendrán la oportunidad de vivir la experiencia olímpica en primera persona. Se celebrará un maratón popular en el mismo recorrido que albergará la carrera oficial.
Será el mismo día, pero a una hora diferente y con una participación de 20.024 corredores. También se realizará un formato más corto de 10 kilómetros.
SPOT 24: Museo olímpico de los deportes urbanos
Bajo la dirección artística de François Gautret, combina arte y deporte o «másculos y mente», como decía Pierre de Coubertain, padre de los Juegos Olímpicos Modernos. Es una de las iniciativas más visibles de lo que desde París 2024 han denominado La Olimpiada Cultural invitando a artistas de todo tipo, compañías y organizaciones sin ánimo de lucro a integrar la cultura en el corazón de los Juegos.
Hasta final de verano se van a celebrar cientos de eventos de acceso gratuito, conciertos, espectáculos, exposiciones, danza, películas y talleres para todas las edades en los que se entremezclarán la cultura y los valores olímpicos y paralímpicos.
Basílica Catedral de Saint-Dennis
No muy lejos del Stade de France y del Centro Acuático Olímpico se encuentra una de las joyas francesas, la Basílica Catedral de Saint-Dennis, una obra maestra del arte gótico y necrópolis de los Reyes de Francia. Alberga más de 70 yacentes y tumbas desde el siglo XII hasta las grandes composiciones del Renacimiento.
Una visita imprescindible para quienes viajen a París en los Juegos. De hecho, tendrá también un papel importante en ellos. Será el último de los 21 monumentos nacionales por los que pase la antorcha olímpica los días 25 y 26 de julio, justo antes de la ceremonia de inauguración.
El deporte mueve masas y trasciende barreras culturales, lingüísticas y sociales. A través de eventos masivos deportivos, millones de personas de todo el mundo viajan a las ciudades anfitrionas de estos encuentros y comparten su experiencia mientras conectan entre sí emocionalmente. Esto se refleja directamente en un gran impacto en la economía local.
Y es que los turistas deportivos no solo asisten a los eventos, sino que también gastan en hospedaje, alimentación, transporte y entretenimiento, beneficiando a una amplia gama de negocios locales.
Fuente: palco23.com y marca.com

