París enaltece su gastronomía con el nuevo Museo del Queso

París ya cuenta con su primer museo dedicado completamente al queso en la histórica Isla Saint-Louis.

Ubicado en un edificio de piedra de más de 500 años y con una extensión de 300 metros cuadrados, el Musée du Fromage promete ser un paraíso para los amantes del queso. Pierre Brisson, su fundador, soñó con este proyecto durante más de una década, buscando transmitir la pasión y el arte de la elaboración del queso.

Así, París no solo se dedica a arrojar luz sobre colecciones excepcionales en universos artísticos como el Museo del Louvre, el Museo de Orsay y el Centro Pompidou, la ciudad de la luz también alberga pequeños museos que posan la mirada en distintas vertientes culturales… y culinarias.

El museo es interactivo, con demostraciones en vivo y talleres educativos. Los visitantes podrán conocer la historia del queso, observar su fabricación en tiempo real y disfrutar de degustaciones.

El objetivo es no solo exhibir, sino también inspirar vocacionalmente, resaltando la importancia de la calidad en la producción quesera y la conexión con el campo.

Una nación que respira queso

Un informe de principios de este año clasificó a Francia como el segundo país más “quesero” del mundo, lo cual es comprensible considerando que también son sus mayores importadores globales y producen 246 variedades en total.

Es el mayor importador del mundo, con un gasto total de 374 millones de dólares en queso cada año

Muchos de los quesos más famosos del mundo son franceses: roquefort, brie, morbier, cantal, camembert y Époisses de Bourgogne, este último fue coronado como mejor queso en la llamada «Copa mundial de quesos» del año pasado.

El 78 % de los quesos franceses se elaboran con leche cruda (no calentada a más de 40°), que permite preservar la flora microbiana presente de forma natural al ordeñar.

Esto dará quesos muy cremosos que además dependerán de la alimentación de las vacas y de la estación del año, así como de las pautas de cada granja en el proceso de elaboración, además de multitud de factores más, que ofrecerán aromas, sabores y colores variados como en ningún otro país quesero.

Un esfuerzo especial para un espacio único

Brisson dirige Paroles de fromagers, una escuela para formar a profesionales queseros. Hace ya quince años que ideó el proyecto del museo, totalmente privado, que ha necesitado una inversión de unos 1,5 millones de euros.

Puso en marcha un proyecto que no solo busca fomentar el savoir-faire del queso, también invitar a viajar a los territorios y estrechar el contacto con productores, además de poner énfasis en las distintas vocaciones de la industria quesera e inspirar a una nueva generación de queseros.

«La gente puede ver la elaboración del queso en vivo y también hablar con el quesero, así que esa es una parte importante de lo que hacemos. Trabajamos con muchos agricultores tradicionales, por lo que queremos que la gente (sienta que está) viajando cuando pruebe el queso.
Estamos abriendo una pequeña ventana en el corazón de París al lado rural de Francia».

La propuesta del recinto parisino inaugurado durante el verano incluye espacios educativos, una galería expositiva interactiva, un espacio Living Cheese Museum que se puede privatizar por la noche, y una bodega de degustación donde es posible realizar cursos de caseología (quesos y vinos) donados por Paroles de Fromagers.

musee-fromage-paris.com

El recorrido que diseñaron desde el museo del queso inicia con una charla donde se comparte información valiosa sobre la cultura de dicho alimento, luego continúa con los detalles de su elaboración, y culmina con una cata ofrecida por un quesero que puede hacer sucumbir al paladar.

«Los queseros y los agricultores son más conscientes de a qué es sensible la gente y por eso intentan mostrar su forma de trabajar. Si quieres hacer un buen queso, necesitas hacer una buena leche. Para hacer una muy buena leche, es necesario tener animales bien tratados», explica Brisson.

«Siempre me sorprende el hecho de que sólo con leche se puedan producir tantas variedades diferentes de queso. Es algo mágico». Pierre Brisson.

Principalmente, el Musée du Fromage es un recordatorio de que debemos apreciar cada bocado de queso cremoso y a cada ser humano que lo creó; el consuelo de procesos ancestrales que producen resultados específicos en un mundo de incertidumbre y caos.

¿Te gustaría vivir una gran aventura en 2024?