Venecia se ha robado el corazón de los turistas durante más de un siglo. La ciudad de los canales recibe 32 millones de visitantes al año. A partir de la primavera, los turistas deberán cancelar 5 euros. Conozcamos un poco sobre este mítico destino y su futuro.
Situada en el corazón de una laguna en el noroeste de Italia, Venecia es conocida por sus largas encrucijadas de agua que atraviesan y cruzan sus calles, como si la ciudad flotara en el mar.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) explica que su estratégica posición marítima la convirtió en una de las ciudades más importantes de la ruta de la seda desde su fundación en el siglo V después de Cristo y, por tal motivo, forma parte de la lista de su patrimonio mundial desde 1987.
Venecia es una ciudad lacustre comprendida por un total de 118 islotes que se interconectan entre medio de puentes y pasadizos. Su posición estratégica a orillas del Mar Adriático, al alcance del Imperio bizantino y de los comerciantes del Cercano Oriente, permitió que la ciudad se convirtiera en un centro de comercio en el oeste, recibiendo mercancías del este por mar y distribuyéndolas en el creciente mercado europeo durante los siglos IX y XI dC.
Su construcción con las islas como base es “un logro artístico único” de acuerdo con los criterios de la Unesco, dando la apariencia de ser una ciudad que flota sobre el agua. Sus artistas fueron pioneros en el arte de la percepción del espacio, la luz y las sombras plasmadas tanto en un lienzo como en una piedra.
Su arquitectura medieval es testigo de una etapa significativa de la historia civilizatoria humana, resalta la ONU.
En esta ciudad costera, una obra maestra artística y arquitectónica, se encuentran los emblemáticos Puente de Rialto, el Gran Canal y la Plaza de San Marcos. Pero, ¿qué sucede cuando los canales rebasan de turistas más que de agua? Venecia recibe alrededor de 32 millones de visitantes al año, y el sobreturismo no solo afecta el clima romántico de la ciudad.
El tráfico pesado de cruceros y botes está contaminando su delicada laguna, y los lugareños se están yendo debido a los valores desorbitantes de las propiedades.
El Ayuntamiento de Venecia aprobó el peaje turístico para entrar en la ciudad, una de las primeras del mundo en hacerlo. Sin embargo, esta iniciativa adoptada por las autoridades italianas para gestionar un gigantesco flujo de viajeros no parece a priori suficiente para salvarla del turismo de masas.
Pudo entrar en la lista de lugares en peligro en la Asamblea General que la Unesco celebrada en Riad del 15 al 25 de septiembre, al considerar que el Estado italiano «debe ampliar» las medidas para protegerla.
“Venecia ya está en peligro”, aseguró Marco Gasparinetti, portavoz del Grupo 25 de abril; una plataforma ciudadana que pide la inclusión de la ciudad en la lista de la Unesco.
La ciudad está construida sobre un terreno pantanoso con cimientos de madera: más de 20 millones de postes que, siglos después, se han preservado en buenas condiciones gracias al ingenio de sus constructores.
Pero ahora Venecia «afronta un peligro probado y unas amenazas que provocan efectos nocivos en sus características intrínsecas», según la UNESCO, que lleva años alertando del deterioro de la ciudad.
La organización reconoce que Italia ha mejorado la gestión turística y la coordinación entre las administraciones, pero no basta. Hace falta un «modelo sostenible» que reduzca “el número excepcionalmente elevado de visitantes” y “mejore considerablemente la calidad de vida de los residentes”.
Con picos diarios de hasta 100.000 turistas, los venecianos se están marchando. Desde 2017 la población se ha reducido un 7%, la misma proporción en la que han crecido los visitantes, según el Observatorio Cívico de la residencia (Ocio), un colectivo local de investigadores y habitantes.
Finalmente, no entrará en la lista del Patrimonio Mundial en peligro, por ahora, como recomendó previamente la Unesco. La decisión se tomó por la «insuficiente» actuación de las autoridades ante el turismo masivo y el impacto del cambio climático, anunció la agencia de la ONU.
La medida por la que puntualmente se exigirá a partir de 2024 una tasa de 5 euros (5,33 dólares), podrá pagarse por Internet, concernirá un máximo de 30 días en los que el número de turistas es más elevado. El calendario de esos días en cuestión se publicará más adelante.
Esperamos que tanto las autoridades competentes como los turistas de todo el mundo tomen conciencia ante la situación de este maravilloso destino, y que pueda ser disfrutado por todos con responsabilidad y respeto.

