La legendaria Vinicunca, mejor conocida como la Montaña Arcoíris o la Montaña de los 7 colores, se extiende en la Cordillera de los Andes peruanos como una obra de arte de la naturaleza que sorprende a propios y extraños. Pero más que admirar su belleza, hoy conoceremos su historia y misticismo que el paso del tiempo no ha podido borrar.
Las redes sociales y medios de comunicación han servido para catapultar la popularidad y reconocimiento internacional de Vinicunca o la montaña de los 7 colores, ya que su paisaje multicolor ha logrado viralizarse en los últimos 10 años, pero pocos han profundizado en las características geológicas, históricas y mitológicas que las comunidades locales conocen ampliamente.
Al igual que la mayoría de montañas alrededor del mundo, la Vinicunca nace de la colisión de las placas tectónicas, específicamente de la superposición de la placa de América del Sur y la placa de Nazca, lo cual dio como resultado el ascenso de la montaña inclinando las capas sedimentarias que la dotan de ese peculiar relieve de franjas, y exponiéndolas verticalmente.
La coloración arcoíris se debe a la presencia de una variedad de metales como el hierro, el cobre, el sulfuro, entre otros. De este modo, podemos observar la combinación del rojo, verde y amarillo gracias a diferentes procesos geológicos tales como la erosión y oxidación que se desarrollaron a lo largo de millones de años.
El «descubrimiento» de la Montaña de los 7 Colores
Llamada ‘Winicunca’ en su idioma nativo, el quechua, la majestuosa montaña de los 7 colores sólo podía ser vista por aquellos que pasaban por el famoso Camino del Inca. El mismo era utilizado para el intercambio comercial de productos agropecuarios, entre los Valles de Vilcanota y zonas alto andinas de la región. Hoy día, es una de las rutas preferidas de los turistas que llegan al Cusco, ambicionando poder contemplar la antigua montaña frecuentada por arrieros. quienes otorgaban una reverencia en señal de respeto a este regalo de la naturaleza.
Por años, algunos foráneos que se aventuraban al nevado Ausangate (la montaña más alta del departamento de Cusco), situada en la Cordillera de Vilcanota, tenían la suerte de toparse con Winicunca en el camino y tomar algunas fotografías. Alrededor del año 2006, el operador turístico Andean lodges incursionó el área de Ausangate, lo que llamó la atención de los senderistas. Pero no fue hasta la década del 2010 que la masificación turística del Cerro Colorado se hizo realidad.
Para 2016, ya era uno de los destinos más solicitados en la región, conllevando eventualmente a la apertura de carreteras por parte de los municipios de Pitumarca y Cusipata, además de ejecutar planes para facilitar el acceso a la zona y convertirla en la sensación que actualmente recibe más de 1500 turistas al año.
La montaña sagrada
Tal como sucede con otras formaciones y fenómenos naturales, la cosmovisión inca acoge a la Montaña de los 7 Colores como una divinidad en sí misma, producto de las innumerables bondades de la Pachamama. De hecho, para los nativos, la montaña emanaba una especie de energía masculina que fertilizaba a la Madre Tierra.
A su vez, se le reconocía como una deidad protectora llamada Apu, encargada de brindar protección a la naturaleza circundante y las comunidades que la habitan. Cabe destacar que «Apu» es el nombre utilizado aún en la actualidad por algunos pueblos indígenas para referirse a la montaña.
La leyenda cuenta que el Cerro Colorado fue un regalo de los dioses andinos como una señal de esperanza en tiempos de penurias. Una noche, Pachamama (Madre Tierra) y Viracocha (El creador), unieron fuerzas para crear la montaña, maravillando a los aldeanos que se regocijaban por la presencia de sus dioses, en quienes confiaban para afrontar los momentos difíciles.
Se dice que cada color representa un elemento de la naturaleza, asociando el rojo con la vida, el amarillo con el sol y el verde con las montañas. La magia que irradia en toda la zona, se puede percibir paso a paso, por lo cual todavía se ofrecen reverencias y rituales en celebración de este símbolo sagrado para los incas.
La atracción que todos deben conocer
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