Reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1984, las imponentes cataratas situadas en la frontera entre Argentina y Brasil, es una de las 7 maravillas naturales del mundo que merece la pena conocer antes de morir.
Tal vez no figura en la lista de las 7 maravillas del mundo moderno, pero sin duda es una inigualable maravilla latinoamericana. Las Cataratas de Iguazú enamora a propios y extraños con sus aguas que caen desde alturas vertiginosas, rodeadas por paisajes deslumbrantes, así como la diversidad de fauna que adorna el panorama. Hoy te contaremos algunos datos que quizá no conocías sobre esta joya de la naturaleza, y tal vez darte el empujoncito final para que te animes a visitarla con nosotros.
Se formaron hace 200 mil años
En un punto conocido como Hito de las Tres Fronteras, se formaron las Cataratas de Iguazú, donde confluyen el río Iguazú y el río Paraná. Su origen se dio a raíz de una falla geológica en el macizo de Brasilio, generando un desnivel en el cauce del río Paraná y que convirtió la desembocadura del río Iguazú en una cascada de 80 metros.
Todo esto dio lugar a los más de 270 saltos, destacando la temible Garganta del Diablo que a día de hoy es su mayor atractivo gracias a la fuerza de con la que fluye y el multicolor que se vislumbra gracias al contacto con los rayos solares. Más adelante te hablaremos de ella.
¿Cuándo fueron descubiertas?
Este fenómeno natural ha sido de conocimiento general de las poblaciones indígenas de la región durante siglos, pero no fue hasta 1541 que se registra el primer “encuentro” con ellas por parte de un foráneo, siendo el español Alvar Núñez Cabeza de Vaca quien tuvo cierto contacto mientras realizaba una expedición por Sudamérica. Si bien no pudo verlas en persona, los nativos guaraníes le informaron sobre su existencia.
El nombre “Iguazú” significa “agua grande” en el idioma guaraní, debido a la impresionante escala y belleza que desplegaba. Posteriormente, en el siglo XIX, la colonización europea conllevó a la documentación del fenómeno por parte de varios exploradores y naturalistas, entre ellos los argentinos Félix de Azara y Boselli. Sin embargo, el reconocimiento internacional se produjo gracias al científico británico Charles Darwin, quien documentó su visita en el libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo en 1830.
La Garganta del Diablo no tiene rival
De todos los saltos que se forman en las Cataratas de Iguazú, el más alto y caudaloso es La Garganta del Diablo, superando los 150 metros de altura. El volumen del agua también es una de las particularidades de este salto, generando un rugido ensordecedor y una energía incomparable alrededor de sus aguas. Esta combinación de movimiento y altura crea un espectáculo visual único en su especie, ya que el agua cae en una cortina constante que da lugar a una nube rocío y neblina visible desde varios kilómetros de distancia.
Pero sin lugar a dudas, brilla por sus vistas panorámicas dignas de un cuento de hadas. El acceso a la Garganta del Diablo se da a través de pasarelas que permiten el contacto cercano de los visitantes sin comprometer su seguridad. Desde allí, podrás disfrutar de vistas alucinantes desde distintos ángulos, incluyendo un hermoso arcoíris.
Una visita a la luz de la luna
La experiencia completa en los confines de Iguazú, incluye una caminata nocturna a lo largo de las pasarelas, iniciativa que ofrece el Parque Nacional Iguazú alrededor de 5 veces al mes. Aunque no se permite el acceso directo a las cataratas por motivos de seguridad, sí es posible regocijarse en el entorno natural bajo las estrellas. La jornada inicia con un paseo por senderos que rodean el área de las cataratas, guiados por especialistas que proporcionan información sobre la flora y fauna y la importancia de preservar este amplio ecosistema.
Desde el lado argentino, se atraviesa la selva a bordo del Tren Ecológico de la Selva con dirección a la Estación Garganta del Diablo, seguido de una caminata sobre el Río Iguazú Superior, para finalmente llegar al balcón de la Garganta del Diablo y ver el reflejo natural de la luna llena en color plateado sobre su manto caudaloso.
Un destino imprescindible para los amantes de la naturaleza y viajeros que buscan escapar de la rutina. Su solemnidad hará de este viaje un recorrido de ensueño que querrás contarle a todos. Pero no se trata sólo de contar, ¡Hay que vivirlo! Por eso te invitamos a explorar las Cataratas de Iguazú de la mano de Vive Destinos durante 8 noches, desde Medellín, pasando por Paraguay, Argentina y Brasil con entrada a este tesoro de América Latina. Contáctanos en el link que te dejamos a continuación para recibir toda la información necesaria y ser parte de nuestro selecto grupo ¡Te esperamos en Julio!

